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<title>Nutrición y Salud    -    Nutrition and Health </title>
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<pubDate>Sat, 21 Nov 2009 00:26:17 +0100</pubDate>
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<title>Nutrición y Salud    -    Nutrition and Health </title>
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	<title>El veganismo y la cultura de la carne</title>
	<link>http://nys.nireblog.com/post/2008/08/20/el-veganismo-y-la-cultura-de-la-carne</link>
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		<description><![CDATA[<p>¡Oh dioses! ¿Puede darse mayor delito que introducir entrañas en las propias entrañas, alimentar el cuerpo con otros cuerpos y conservar la vida dando muerte a un ser que, como nosotros, vive? ¿Por qué ha de ser la matanza el único medio de satisfacer vuestra insaciable gula?</p>
<p>Desde que Pitágoras (siglo VI a. de J.C.) pronunciara esta exhortación a favor de una dieta exenta de carne y sus seguidores formaran una comunidad vegetariana, la historia de la humanidad se ha caracterizado como una lucha para recuperar la identidad moral del ser humano. En la actualidad, millones de personas en todo el mundo siguen una alimentación vegetariana o vegana (sin productos de origen animal), motivados por los mismos principios que expuso el gran filósofo y matemático griego: la salud física, la responsabilidad ecológica y las mismas motivaciones filosóficas o espirituales que también hoy nos preocupan.</p>
<p>¿Qué podemos hacer para salvar nuestro entorno natural y hacer menos rentable la devastación ambiental y la destrucción de formas de vida únicas existentes desde hace millones de años?</p>
<p>El uso irracional de los recursos naturales para satisfacer una mítica necesidad de proteína animal a cualquier precio (vacas locas, fiebre aftosa) está afectando seriamente la salud y la confianza de los consumidores, que asisten impasibles al dantesco espectáculo de la destrucción masiva de millones de animales, manipulados y enfermos, víctimas de la irresponsabilidad y la codicia de intereses egoístas.</p>
<p>El resultado de los graves errores dietéticos, que hipotecan la salud de todo el planeta, se manifiesta en la pésima calidad de vida y las enfermedades degenerativas que padecen los animales -como la encelopatía espongiforme bovina- en los sistemas intensivos donde viven hacinados y medicados; las enfermedades humanas de origen nutricional como la arteriosclerosis, la hipertensión, el cáncer o las enfermedades del corazón; los costes medioambientales de los cultivos masivos de cereales y piensos para satisfacer la innecesaria demanda de carne; la degradación del suelo, el agua, el aire y el medio ambiente por la quema y la tala indiscriminada de los bosques; la utilización de harinas cárnicas, Iodos, pesticidas y contaminantes químicos para rentabilizar más las explotaciones ganaderas, etc.</p>
<p>Una parte significativa de los muchos problemas medioambientales y sociales que afronta la humanidad están relacionados con la cría de 1.500 millones de animales en explotaciones ganaderas que ocupan una cuarta parte de toda la masa terrestre del planeta. La destrucción de millones de hectáreas de bosque virgen tropical en América Central y América del Sur para aumentar el área de pastizales está provocando la desaparición de especies enteras de plantas, así como como docenas de especies de pájaros, mamíferos y reptiles. Las técnicas empleadas por la ganadería intensiva causan, además, la pérdida irreparable de la capa fértil del suelo.</p>
<p>Mientras el hambre mata a millones de personas por carecer de los cereales que se dedican para alimentar al ganado, otros tantos mueren a causa de las enfermedades que se generan con el consumo de carne de animales alimentados a base de cereales.</p>
<p>La práctica del veganismo es la forma más directa de colaborar a proteger el medioambiente; siguiendo una dieta vegana, por ejemplo, a base de fruta, vegetales, cereales y legumbres, gastamos menos del 10% del agua necesaria para alimentar a alguien de carne.</p>
<p>¿Tiene sentido explotar a otros animales similares a nosotros y alimentarnos con ellos?</p>
<p>La domesticación de los animales ha conducido a una degradante y peligrosa manipulación y clonación de los animales para patentar y comercializar sus vidas y sus cuerpos. Un rinoceronte, un elefante, un tigre, un pollo, una vaca, un cerdo o un pez son seres sensibles con un valor económico asignado que les priva de libertad para evolucionar como individuos, viéndose sometidos a todo tipo de vejaciones y malos tratos antes de perder la vida insensatamente por unos trozos de carne o algún trofeo o 'souvenir' para satisfacer la demanda insensible de quienes son incapaces de solidarizarse con unos seres que vivieron, respiraron y debieron compartir un planeta que no nos pertenece.</p>
<p>La actual crisis alimentaria mundial es ante todo una crisis de valores que requiere la adopción urgente de medidas alternativas de rechazo a los métodos obsoletos de producción de alimentos basados en la obtención rápida del máximo beneficio.</p>
<p>A pesar de los riesgos para la salud pública, derivados del consumo de animales estresados, mutilados o enfermos, millones de seres dignos de respeto y consideración viven privados de sus instintos naturales y mueren miserablemente, porque, tanto a nivel individual como colectivo, rehusamos admitir que los productos que se obtienen de los animales provienen de seres sensibles condenados, por un silencio cómplice, a morir anónima y cruelmente después de una corta existencia antinatural carente de sentido.</p>
<p>El consumidor ético: una cuestión de salud y solidaridad</p>
<p>El mejor modo de expresar nuestra solidaridad y nuestro compromiso más sincero con los demás es lograr asumir un estilo de vida responsable. La única forma de frenar el horror insensato y la destrucción masiva de infinidad de millones de seres sensibles es mediante el cese de su explotación y consumo. Tanto si somos o no vegetarianos, para empezar a resolver los graves problemas que a todos nos afectan, es necesario participar en la busqueda de soluciones y adoptar una actitud que nos permita dejar de ser parte integrante del problema.</p>
<p>Para merecer la solidaridad y el respeto social es esencial asumir una mayor responsabilidad personal y estar mejor informados sobre el impacto positivo o perjudicial de nuestros hábitos de consumo a nivel animal, humano y medioambiental. Sólo así podremos definir como verdadera nuestra afinidad natural por los alimentos y satisfacer nuestras auténticas necesidades utilizando solamente productos o artículos obtenidos y testados éticamente que sean respetuosos con la vida y el medioambiente.</p>
<p>La rectificación de muchos errores dietéticos importantes basados en el consumo de productos de origen animal, carentes de fibra y ricos en colesterol, implica reducir gradualmente su uso o eliminarlos por completo, siguiendo unas reglas básicas, llenas de sentido común:</p>
<p>Para ser consumidores responsables debemos cuestionar la naturaleza, el origen y los métodos de producción de los alimentos.<br />
Las características de los alimentos, igual que la composición de la leche, están fisiológica y específicamente adaptados para cada especie.<br />
La carne de cualquier especie es un producto inadecuado para el ser humano que no puede asimilar las purinas ni los despojos animales.<br />
Si aceptamos que somos lo que comemos y superamos la dependencia de los animales, el veganismo es la vía más ética, adecuada para eliminar las barreras que nos impiden disfrutar de buena salud y establecer una relación más sana y respetuosa con los seres vivos y la naturaleza.</p>
<p>Francisco Martín,<br />
Presidente de la Asociación Vegana Española (AVE)
</p>
<p><a href="http://nys.nireblog.com/post/2008/08/20/el-veganismo-y-la-cultura-de-la-carne#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Wed, 20 Aug 2008 03:32:45 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>Consumidores vegetarianos éticos</title>
	<link>http://nys.nireblog.com/post/2008/08/20/consumidores-vegetarianos-eticos</link>
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		<description><![CDATA[<p>6º Congreso Vegetariano Europeo<br />
Bussolengo, Italia, 21 - 26 de Septiembre de 1997</p>
<p>Ponencia en inglés de Francisco Martin<br />
Como Fundador y Presidente de AVE (Asociación Vegana Española) y Secretario General de la IVU (Unión Vegetariana Internacional)</p>
<p>Traducido por Valeria Monti</p>
<p>Creo que para entender la complejidad de una sociedad sofisticada como la nuestra, debemos pensar en términos simples. Debemos entender lo que implica hablar de una “sociedad consumidora” y sobre qué ideología se basa ese concepto. Hay una diferencia muy grande entre una sociedad consumidora basada en el concepto de explotación continua, que es lo que tenemos en este momento, y una sociedad basada en el uso limitado de los recursos naturales. Es obvio que nuestra sociedad le pone muy pocos límites al consumo, dado que existen grandes intereses comerciales que intentan mantener esas restricciones al mínimo. Por lo tanto, si hablamos de consumidores vegetarianos responsables, estamos hablando de un concepto que no ha sido aún desarrollado por completo.</p>
<p>Desafortunadamente, nuestro problema como vegetarianos es que tendemos a caer en la misma trampa mental que los demás. Pensamos que todo está hecho para nosotros, que todo ya debería estar en su lugar y que las preguntas ya tienen respuestas, pero no es así. Es algo que se está desarrollando diariamente, que se construye poco a poco. Hablar de la vida en un planeta complejo como el nuestro requiere actitudes simples, pero debemos mantener nuestras ideas tan flexibles como sea posible para poder desarrollar los conceptos necesarios y así convertirnos en consumidores responsables.</p>
<p>Como consumidores tenemos un enorme poder, pero no lo usamos. Nos hemos convertido en esclavos de la sociedad consumidora, y cuando digo esclavos quiero decir esclavos conscientes, dado que aceptamos voluntariamente y sin cuestionamientos estas ideas que nos han inculcado. Consumimos cualquier cosa que se nos ofrece. Existen muchas asociaciones de consumidores en el mundo. De ellas recibo publicaciones que deberían defender los intereses de los consumidores, pero que a veces me horrorizan por las cosas que leo y veo, ya que los conceptos a partir de los cuales trabajan estas asociaciones están completamente apartados de lo que realmente necesitamos para ser responsables.</p>
<p>La concepción de una asociación de consumidores implica por supuesto principios éticos, dado que tratan de ser tolerantes con aquellos que consumen los productos acerca de los que esas sociedades o grupos nos informan. Lo que es inaceptable es que tengan muy pocas limitaciones. Existen de hecho ciertos límites para los tipos de productos que pueden usar los seres humanos legítimamente, sin embargo las asociaciones de consumidores sólo intentan informar a las personas sobre cómo comprar productos a precios más bajos comparados con otros productos en oferta –generalmente, sin cuestionar siquiera la necesidad de comprarlos.</p>
<p>Como expresé anteriormente, nosotros los consumidores de verdad tenemos mucho poder, pero para que podamos ejercer un lobby importante como consumidores vegetarianos debemos admitir que actualmente no somos la mayoría de la población. Si, en todo caso, nos informamos mejor sobre el poder que de hecho poseemos, podremos tener una mayor influencia, no sólo como vegetarianos sino también como consumidores en general.</p>
<p>Todos sabemos, por ejemplo, que existen campañas para el comercio justo con el Tercer Mundo. Hay preocupación porque se piensa que la forma en que comerciamos con el resto del mundo, especialmente con el Tercer Mundo, es muy injusta. Muchos pueblos no tienen los medios para ejercer lobby ni grupos de ningún tipo que defiendan sus intereses, e indudablemente esto es un abuso para esa gente. La mayor parte de las ganancias por la venta de productos obtenidos gracias a su explotación se convierten en productos a consumir, tales como el café, que es de cultivo comercial -de hecho uno de los más importantes del mundo. Todo esto es claramente explotación. Existen algunas organizaciones que de verdad intentan llegar al mejor acuerdo, demostrando su preocupación por los intereses de los productores y pagándoles lo que se considera un precio más justo para su producción.</p>
<p>Sin embargo, por lo general aún veo muy poco interés o conciencia sobre el hecho de que vivimos en un planeta también habitado por otras formas –no humanas- de vida, que comparten su existencia con nosotros. También hay asociaciones que intentan defender los intereses de los pueblos nativos. Cazar se considera una mala palabra y siempre lo será entre las personas que consideran que la vida no debe ser destruída en nombre de aquellos que se arrogan el derecho de matar a cualquier ser viviente. Estas asociaciones, entonces, deberían defender los derechos de los pueblos nativos a cazar y apresar, ya que consideran que lo han estado haciendo por años y que su modo de vida se vería afectado si les quitaran tales derechos.</p>
<p>Un comentario acerca de Survival International, un grupo dedicado a los intereses de los pueblos nativos. Este grupo se ha opuesto a algunos parques creados recientemente y a otras actividades que se han realizado, basándose en que vulneran los derechos de esos pueblos. Los parques de hecho resultan ser inadecuados, ya que fomentan una muy polémica reducción de la caza.</p>
<p>Creo que, como consumidores responsables, debemos tratar de tener en cuenta todos los intereses comunes. No debemos tomar nunca una posición sin una buena razón. Si queremos ser justos, y realmente deseamos establecer un sistema de comercio justo, debemos establecer estándares equitativos aplicables a todos. Hasta que llegue el día en que se cuide a todo ser vivo, e incluyo también a las plantas y los animales, tenemos que ampliar el concepto de consideración hacia lo que es realmente parte de nuestro medioambiente, nuestro mundo, todo lo que nos hace parte de algo que es tan importante para nuestra supervivencia; de hecho, que es el origen de nuestra existencia. Las cosas que necesitamos, los productos que consumimos, la comida que comemos, el aire que respiramos: todo es parte de un todo. Sé que estoy generalizando, pero creo que tendemos a olvidarlo con frecuencia. Tendemos a olvidar que estamos aquí porque respiramos aire y que ese aire proviene de alguna parte. Pertenecemos a un ecosistema. No estamos realmente cuidando a ese ecosistema; generalmente nos vemos a nosotros mismos como seres independientes, como si pudiésemos vivir sin respirar, comer, o lo que sea.</p>
<p>Nos vemos obligados a ser parte de un juego de consumidores. Creo que debemos preguntarnos muy seriamente si queremos ser parte de ese juego. Existen ejemplos evidentes, que creo todos conocen, como pagar miles de dólares por el testículo o pene de un tigre o los colmillos de un elefante o rinoceronte. Creo que es absolutamente vergonzoso que la gente piense en términos de lo que yo llamo “comida gourmet”, o exquisiteces obtenidas mediante el asesinato de seres vivos. No me refiero al animal entero sino a sus partes. Los huesos de tigre se venden por sumas descomunales de dinero. Es increíble. Es poco o nada lo que se hace en el mundo para informar a esa gente de que esto no sólo es escandaloso, sino también absolutamente horrendo e innecesario. No hay ninguna necesidad de hacer uso o depender de productos obtenidos por la matanza de ningún ser vivo. No se consigue nada; las ganancias de ese comercio es dinero manchado con sangre, dinero que nos hace daño porque se ha obtenido de forma equivocada. Estas actitudes, al poner precio a las vidas de otros y no considerar sus necesidades, nos convierten en víctimas. Como consumidores responsables debemos ser conscientes de que tenemos que tomar la iniciativa y actuar, porque la ética es y debe ser nuestro fundamento como seres humanos. Debemos procurar volvernos mejores seres humanos cada día, haciendo un tremendo esfuerzo para rechazar las tendencias o hábitos que podamos haber heredado o adquirido. Todos sabemos que esas tendencias son parte de nuestra cultura, heredada de nuestros padres, la sociedad en que vivimos, y por último, pero no menos importante, de las ideas que tomamos de los demás. Creo que debemos cuestionarnos todo, empezando por de dónde venimos y hacia dónde vamos.</p>
<p>La dieta del consumo responsable, la producción alimenticia y los sistemas de comercio están estrechamente conectados con un aumento del porcentaje de problemas cardíacos, sistemas económicos explotadores, destrucción ambiental y gran sufrimiento animal. Si incrementamos significativamente la calidad de la comida que ingerimos de manera consciente, gradualmente crearemos un mundo más justo y compasivo. Debemos desarrollar un nuevo sistema de valores, y para hacerlo tenemos que construir sobre los conceptos que conforman nuestra filosofía vegetariana, que con frecuencia olvidamos o negamos. Para hacer esto debemos volver a las raíces desde donde provienen nuestras necesidades como consumidores. Si mantenemos nuestras ideas y conceptos simples, esto nos permitirá encontrar soluciones a problemas complejos.</p>
<p>Todos estaremos de acuerdo en que somos consumidores naturales de los alimentos que están disponibles para que comamos. Debemos redefinir lo que es la comida: algo que nos alimenta, algo que nos da los elementos que necesitamos –minerales, vitaminas, proteínas y todo lo necesario para mantenerse saludable y realizarnos. Como seres humanos tenemos afinidades por ciertas cosas. Este es el corazón del consumo: queremos usar ciertas cosas porque no podríamos sobrevivir sin ellas; de hecho empezamos a reclamar o demandar algo desde el momento en que nacemos. El recién nacido llora, y quizás este es un mecanismo innato para captar la atención, para decirle a los otros que necesitamos algo. En otras palabras, debemos reconocer que somos parte de este mundo y no podemos vivir solos –necesitamos a alguien que nos cuide o algo para satisfacer nuestros deseos innatos. Como dije anteriormente, todos sabemos que necesitamos alimento, alimento responsable, producido para ser comido y volvernos saludables, pero incluso entre los vegetarianos tenemos grandes desacuerdos sobre qué alimentos sería ideal comer. Lo que sucedió ayer fue un ejemplo: unos disertantes mencionaron que algunos vegetarianos consumen productos lácteos, mientras que muchos otros lo objetamos. Partiendo desde el rechazo a los alimentos animales, podemos llegar a cualquier punto. Sin embargo, creo que lo importante no es lo que estamos haciendo y pensando hoy, ni si es mejor o adecuado para nosotros, sino que no perdamos de vista el problema central. No debemos creer nunca que tenemos la verdad absoluta ni que somos mejores que otra persona, porque no es así. Todos tenemos información que hemos archivado en nuestras mentes de acuerdo con nuestras experiencias. Debemos tener una mente abierta para permitir que las experiencias de los demás y las nuevas experiencias propias modifiquen a diario nuestros conceptos - esperemos que en forma positiva. También debemos ser conscientes de que la comida no es todo lo que necesitamos. También necesitamos aire, como dije antes, agua u otros líquidos. Necesitamos sentirnos parte de una sociedad, comunidad, tribu, nación, país o alguna otra agrupación. Esta necesidad natural de los seres humanos ha sido explotada por los políticos y por aquellos que nos gobiernan, quienes han desarrollado un concepto de nacionalismo que es una de las fuerzas más destructivas que solemos ver. Las guerras interminables y el increíble volumen de negocios que generan son algo a lo que debemos prestarle atención.</p>
<p>No obstante, nosotros los vegetarianos no estamos por encima de las peleas – la idea de que los vegetarianos son seres pacíficos no siempre es verdad. Creo que debemos hacer un gran esfuerzo para ser honestos con nosotros mismos si realmente deseamos continuar en el camino evolutivo en el que, inevitablemente, todos nos encontramos. Los insto a todos a pensar realmente sobre la importancia de tener una mente abierta acerca de los problemas que enfrentamos, porque todos los problemas humanos, todos los problemas del mundo se pueden resolver más fácilmente con esa actitud. Como individuos, necesitamos amor, comprensión, amistad y demás, pero esto no significa que no podamos mantener nuestra propia identidad. Los mejores amigos son aquellos que mantienen su propia perspectiva sobre la vida, de otra forma usarían a otro como muleta para apoyarse. Tenemos que ser pares, y esto se aplica a todas las relaciones. Si no logramos esto es que algo anda mal.</p>
<p>No creo que mi charla sobre consumo vegetariano responsable haya sido común y corriente. Quise enfatizar las diferencias que debemos tener en cuenta como vegetarianos para distinguir los conceptos irregulares de aquellos que merecen una reflexión. Podemos comenzar a desarrollar esta idea mirando lo que ya tenemos y lo que podríamos tener.
</p>
<p><a href="http://nys.nireblog.com/post/2008/08/20/consumidores-vegetarianos-eticos#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Wed, 20 Aug 2008 03:15:27 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>Ethical Vegetarian Consumers </title>
	<link>http://nys.nireblog.com/post/2008/08/20/ethical-vegetarian-consumers</link>
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		<description><![CDATA[<p>6th European Vegetarian Congress<br />
Bussolengo, Italy, September 21 - 26, 1997</p>
<p>Francisco Martin<br />
As Founder and President of AVE (Spanish Vegan Society) and General Secretary of IVU (International Vegetarian Union)</p>
<p>I think that in order to understand the complexity of a sophisticated society such as ours, we must think in very simple terms. We must understand what is meant by a "consumer society" and on what ideologies these concepts are based. There is a very big difference between a consumer society based on the concept of continual exploitation, which is what we have at the moment, and a society based on limited use of natural resources. It is obvious that our society places very few limits on consumption, since there are big business interests aiming to keep these restrictions to a minimum. So if we talk about ethical vegetarian consumers, we are talking about a concept which is not yet fully developed.</p>
<p>Unfortunately our problem as vegetarians is that we tend to fall into the same mental trap. We think that everything is ready made for us, that everything should already be in place and all the questions already have answers, but it isn't like that. It is something which is developing on a day-to-day basis, being built up bit by bit. Talking about life on a complex planet like ours requires simple attitudes but we must keep our ideas as flexible as possible so that we can develop the concepts necessary for us to be ethical consumers.</p>
<p>As consumers we have enormous power, but we are not using it. We have become slaves of the consumer society and when I say slaves I mean willing slaves, since we accept willingly and without question these ideas which have been instilled in us. We consume anything offered to us. There are many consumer associations around the world. I receive from them publications which should be defending the interests of consumers, but sometimes I'm truly horrified by the things I read and see, because the concepts these associations work by are completely out of line with what is really needed if we mean to be ethical.</p>
<p>The concept of a consumer association involves ethics of course, because they are trying to be tolerant towards those consuming the products which these societies or groups are informing us about. What is unacceptable is that they have very few limitations. There are limits in fact to the kinds of products that may legitimately be used by a human being, yet consumer associations only try to inform people how to buy products at lower prices compared to other products on offer - without generally casting doubt on the need to buy.</p>
<p>As I said earlier, we consumers really do have a lot of power, but in order for us to become a powerful vegetarian consumer lobby we must admit that we do not make up a big majority of the population at present. If however we became better informed about the power we actually have, then we would have much more influence not only as vegetarians but as consumers in general.</p>
<p>We all know there are campaigns for example for fair trading with the Third World. There is a concern that the way we do business with the rest of the world, especially the Third World, is very unfair. Many native people do not have the means to set up lobbies or groups of any kind to defend their interests, and these people are clearly being abused. Most of the profits from the sale of products obtained by exploiting these people are converted into consumer products such as coffee, which is a cash crop, in fact one of the most important ones worldwide. All this is obvious exploitation. There are some organizations really trying to reach the best arrangement, demonstrating their concern for the interests of the producers by paying them what is considered a fairer price for the produce in question.</p>
<p>However, I generally still see very little interest or thought for the fact that we live on a planet also inhabited by other - nonhuman - life forms sharing their existence with us. There are also associations concerned with native people, who aim to defend their rights. Hunting is considered a dirty word and always will be among people who believe that life should not be destroyed for the sake of those who would assume the right to take the life of any living being. These associations, then, would defend the rights of native people both to hunt and trap, because they think that they have been doing it for many years and that their way of life would be endangered if these rights were taken away.</p>
<p>A word about Survival International, a group devoted to the interests of native peoples. They have been speaking out against some recently created parks and other activities which have been started up, on the grounds that they are infringing the rights of these peoples. The parks in fact are turning out to be inadequate, leading to a highly controversial reduction in hunting.</p>
<p>I think we must try, as responsible ethical consumers, to take every possible common interest into account. We should never take up a position without good reason. If we want to be fair, and really want to establish a system of fair trade, we need to set fair standards applicable to everyone. Until the time comes when the interests of every living being, and I am including plants as well as animals, are taken care of, we have to widen the concept of consideration towards all that is really part of our environment, our world, all that makes us part of something which is so important for our own survival; in fact, it is the origin of our existence. The things we need, the products we consume, the foods we eat, the air we breathe: everything is a part of one whole. I know that I can say this in general terms but I think we tend to forget it, and do so too often. We tend to forget that we are here because we are breathing air and that this air comes from somewhere. We belong to an ecosystem. We are not really taking care of this ecosystem, but tend to see ourselves as independent beings, as if we could act without breathing air, eating food, drinking or whatever.</p>
<p>We have to take part in a consumer game. I think we should ask ourselves very seriously whether we want to be part of the game. There are obvious examples that I think everyone is aware of, like paying thousands of dollars for a tiger's testicle or penis or an elephant's or rhinoceros' tusks. I think it is absolutely outrageous that people think in terms of what I call "gourmet foods" or delicacies obtained by the killing of living beings. I don't mean the whole animal but parts of it. Tiger bones can be sold for phenomenal sums of money. It's incredible. Little or nothing is done around the world to inform such people that this is not only outrageous, but absoulutely horrendous and unnecessary. There is absolutely no need for us to use or to be dependent on the products of the slaughter of any living being. There is nothing to be gained; profits from such trade are just blood money, money which harms us because it has been made in the wrong way. These attitudes, by setting a price on the lives of others and not taking their needs into account, are turning us into victims. As ethical consumers we must be aware that we must take the initiative and act, because ethics is and should be our foundation as human beings. We must strive to become better human beings every day, by making a tremendous effort to reject the tendencies or the habits that we might have inherited or acquired. We all know that these tendencies are part of our culture, inherited from our parents, the society we live in, and last but not least, from ideas passed on to us by others. I believe that we need to question everything, starting with where we come from and where we are going.</p>
<p>The diet of ethical consumerism, food production and trading systems are closely connected to an increasing proportion of health problems, exploitative economic systems, environmental destruction and considerable animal suffering. If we significantly increase the quality of the food we eat in an informed way, we will eventually create a fairer and more compassionate world. We must develop a new value system, and to do this we need to build on the concepts which make up our vegetarian philosophy, which we too often forget or neglect. In order to do this we must go back to the roots our consumer needs came from. If we keep our ideas and concepts simple, this enables us to find solutions to complex problems.</p>
<p>We would all agree that we are natural consumers of the foods which are available for us to eat. We must redefine what food is: something to feed us, something to give us the elements we need - minerals, vitamins, proteins and everything we need to stay healthy and realise our desires. As human beings we all have affinities for certain things. This is the core of consumerism: we want to use certain items because we would not be able to live without them; in fact we start protesting or demanding something the moment we are born. The newborn cry, and perhaps this is an inbuilt mechanism to attract attention, to tell others that we need something. In other words, we must recognise that we are part of this world and cannot live alone - we need someone to take care of us or something to satisfy our innate desires. As I have already said, we all know that we need food, ethical food, produced to be eaten to make us healthy, but even among vegetarians we have major disagreements over what foods we should ideally eat. What happened yesterday was a case in point: certain speakers mentioned that some vegetarians use dairy products, whereas many of us object to them. Once we start rejecting animal foods, this can perhaps be taken to any lengths. I think though that what is important is not what we are doing and thinking today or that it is better or appropriate for us, but that we don't lose sight of the main problem. We must never believe we have the whole truth or are better than someone else, because this isn't so. We all have information, which we have classified in our minds, and act according to our experiences. We must have an open mind to allow the experiences of others and new experiences of our own to daily modify our concepts, hopefully in a positive way. We must also be aware that food is not the only thing we need. We also need air, as I said earlier, water or other liquids. We need to feel a part of a society, a community, a tribe, nation, country or some other conglomeration. This natural need of human beings has been exploited by politicians and by those who govern us, who have developed a concept of nationalism which is one of the most destructive forces we too often see. The endless wars and incredible amount of business they generate are something we should think seriously about.</p>
<p>However, we vegetarians are not above fighting - the idea that vegetarians are peaceful beings is not always true. I think we need to make a greater effort to be honest with ourselves if we really want to continue in the evolutionary direction in which, inevitably, all of us are heading. I urge everyone to really think about the importance of having an open mind on all the problems we face, because all human problems, all the world's problems really can be solved more easily with such an attitude. As individuals, we need love, understanding, friendship and so on, but this does not mean that we cannot retain our own identity. The best friends are those who really keep their own outlook on life, otherwise they would be using someone else as a crutch to lean on. We need to be equal parts and this applies in every relationship. If we don't succeed in this then something is wrong.</p>
<p>I don't think my talk on ethical vegetarian consumerism has been a typical one. I wanted to highlight the differences that we as vegetarians should bear in mind when distinguishing irregular concepts from those worthy of reflection. We could start to develop this idea by looking at what we already have and what we potentially could have.
</p>
<p><a href="http://nys.nireblog.com/post/2008/08/20/ethical-vegetarian-consumers#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Wed, 20 Aug 2008 03:08:15 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>Vegetarianism: The Ethical Sensible Choice</title>
	<link>http://nys.nireblog.com/post/2008/08/20/vegetarianism-the-ethical-sensible-choice</link>
	<guid>http://nys.nireblog.com/post/2008/08/20/vegetarianism-the-ethical-sensible-choice</guid>
		<description><![CDATA[<p>Never understimate the Opposition</p>
<p>Vegetarianism is now more popular than ever before and there is increasingly widespread appreciation of the fact that a vegetarian lifestyle is healthier, more compassionate and environmentally sound. However, despite growing awareness of the many health advantages of an animal-free diet and the wealth of information available about the dangers inherent in the use and consumption of animal products, the impact of the vegetarian message is being significantly distorted by a variety of commercial, political and religious pressure groups with a vested interest in maintaining the status quo, the better to control the minds and pockets of their potential customers or followers.</p>
<p>The BSE Crisis: Bad habits die hard</p>
<p>The recent beef scandal highlighted the need for fresh new strategies to confront the lies and deception associated with the modern meat industry and its political allies. Powerful marketing techniques are used to shape the minds and habits of millions of gullible consumers, who are effectively being told what to think and what to buy and are actively encouraged to ignore their own common sense and to dismiss as mere scaremongering the now overwhelming evidence of the health risks involved in consuming the products of modern agribusiness.</p>
<p>McSpotlight on Multinationals</p>
<p>The so-called pleasures or ravenous suicidal instincts, deeply rooted in human ignorance, and the prevailing meat-eating mythology, still widely held as mainstream and unquestionable truths, are being carefully nurtured by governments acting as acolytes for the dubious but highly profitable business practices of giant multinationals such as McDonalds, whose financial success at the expense of the environment, the earths natural resources and the health of consumers represents a serious threat not only to the countless animal and plant species being wiped out by such practices but to the health of the human community worldwide as life-giving forests and oceans are turned into wastelands and chemical sewers incapable of sustaining life.</p>
<p>The excellent information campaign set up as a result of the McLibel trial in the UK was described by The Guardian newspaper as the most comprehensive source of information on a multinational ever assembled, exposing the ruthless social and environmental practices of powerful multinationals. The publicity for the trial, instigated by McDonalds to challenge a factsheet entitled Whats wrong with McDonalds? may have helped to reduce profits somewhat, but sales nevertheless rose by 14.2 per cent. in the first quarter of 1997, with profits soaring by $344.5 million in the same period the previous year.</p>
<p>Meeting the Challenges of the Meat Culture</p>
<p>What untried strategies, we may ask, might hold some possibility of success in our David and Goliath struggle to save what's left of our green planet? What might be done to make it less rewarding to plunder, kill or destroy what is unique and took millions of years to create? What can be done to avert the descent of spaceship earth into final disintegration as a massive slaughterhouse and waste dump? How might it regain some of its lost lustre and we our lost sanity?</p>
<p>As it is becoming increasingly difficult to differentiate among the victims of human folly, and as the misuse of knowledge has become dangerously widespread in a robotic world increasingly concerned with cloning and tinkering with life rather than with care and respect for the individual, it is in the interests of vegetarians as much as non-vegetarians to adopt a more active and determined role in seeking to become part of the solution rather than remaining, whether through omission or commission, a part of the problem.</p>
<p>Breaking the Chains of Ignorance</p>
<p>Many scientists and doctors are acting as powerful antagonists and masters of deception on issues about which they know very little. Whether through ignorance or self-interest, or a combination of both, they set themselves up to mislead and misinform the public on matters of health and nutrition, sometimes with fatal results.</p>
<p>In a recent radio discussion on whether meat eaters were affected by the fear experienced by animals at slaughter, I was confronted by a biologist and a doctor whose mythical belief in the supposed need for animal protein made it well nigh impossible for them to accept the possibility of an animal-free diet, thus bringing my word and indeed my very existence into question.</p>
<p>Paradoxically, foods and animals are being genetically manipulated and modified by so-called experts who themselves may need to alter their views and their diet, who may be ignorant of the most basic principles of sound nutrition and have much to learn about which unmodified foods are best suited to the human organism.</p>
<p>Equally, animals are being cloned and manipulated because researchers have no respect for their victims rights as individuals and cannot accord them their true status as sentient beings because such respect for life would invalidate both the need for and the acceptability of their own so-called research.</p>
<p>A truly genuine desire to establish a healthy and ethical relationship with our food and our common physical and social environment would of itself do much to bring about the changes required to prevent the human animal from succumbing to apathy and self-deception and to help overcome the gross injustices and social upheaval which threaten even greater environmental destruction.
</p>
<p><a href="http://nys.nireblog.com/post/2008/08/20/vegetarianism-the-ethical-sensible-choice#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Wed, 20 Aug 2008 03:03:03 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>El vegetarianismo: La elección ética sensata</title>
	<link>http://nys.nireblog.com/post/2008/08/20/el-vegetarianismo-la-eleccion-etica-sensata</link>
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		<description><![CDATA[<p>No hay que subestimar a la oposición</p>
<p>El vegetarianismo está alcanzando cotas de popularidad desconocidas y cada día se generaliza más la convicción de que el estilo de vida vegetariano es más sano, compasivo y más respetuoso con el medio ambiente; sin embargo, a pesar de la amplia información a disposición de los consumidores alertando sobre los peligros que conlleva el consumo de productos de origen animal y de las múltiples ventajas de una dieta exenta de carne, las presiones de los grandes intereses comerciales, políticos y religiosos, para mantener el status quo y controlar adecuadamente las ideas y los bolsillos de sus potenciales clientes o seguidores continua distorsionando y debilitando el enorme impacto social del mensaje vegetariano.</p>
<p>La crisis de las 'vacas locas': las malas costumbres tardan en desaparecer</p>
<p>El reciente escándalo de las 'vacas locas' puso de relieve la necesidad de nuevas estrategias para afrontar el engaño y las mentiras de la industria de la carne y sus aliados políticos. Para controlar las mentes y los hábitos de millones de crédulos consumidores se utilizan técnicas de mercado que condicionan un modo de pensar y comprar carente de todo sentido común, que permite cuestionar e ignorar como alarmista la abundante evidencia sobre los riesgos del consumo de productos procedentes de la industria agropecuaria actual.</p>
<p>McSpotlight centra la atención sobre las multinacionales</p>
<p>Los llamados placeres o voraces instintos suicidas, profundamente arraigados en la ignorancia humana y la mitología de una alimentación a base de carne, todavía aceptada como verdad convencional incuestionable, cuentan con el favor político de los gobiernos que defienden las dudosas prácticas comerciales que reportan cuantiosos beneficios a las grandes multinacionales como McDonalds, cuyo éxito financiero, a expensas del medioambiente, de los recursos naturales y de la salud de los consumidores, representa una seria amenaza no sólo por los métodos destructivos empleados y las innumerables especies de plantas y animales exterminados, sino por poner en peligro la salud de toda la humanidad al transformar los bosques y oceános en desiertos y cloacas incapaces de mantener la vida .</p>
<p>La excelente campaña informativa establecida en el Reino Unido a raíz del juicio conocido como McLibelo, descrita por el periódico The Guardian como la fuente de información más amplia y detallada sobre una multinacional jamás reunida, ha puesto en evidencia la implacable estrategia social y medioambiental desarrollada por las poderosas multinacionales. La publicidad generada por el juicio de recusación, instigado por McDonalds contra el folleto ¿Qué hay de malo en McDonalds?, puede haber afectado negativamente de alguna manera sus beneficios, pero a pesar de ello sus ventas crecieron un 14,2 por 100 en el primer trimestre de 1997, y sus beneficios crecieron 344,5 millones de dólares.</p>
<p>El reto de la cultura de la carne</p>
<p>¿Cuál sería la estrategia más adecuada en nuestra lucha de David contra Goliath para salvar lo que queda de nuestro entorno natural y hacer menos rentable la devastación ambiental y la destrucción de formas de vida únicas, existentes desde hace millones de años? ¿Qué podemos hacer para evitar que la tierra se convierta en un gigantesco matadero y un basurero lleno de inmundicia? ¿Cómo cambiar el rumbo de la nave tierra e impedir su desintegración definitiva, así como nuestro deterioro físico y mental?</p>
<p>La irracionalidad humana es un hecho que a todos nos concierne y que tarde o temprano debemos afrontar, en un mundo en que el mal uso de los conocimientos de la humanidad está a la orden del día en nuestra sociedad, cada vez más robotizada y preocupada por la clonación y manipulación de la vida que por el respeto a la vida y los valores fundamentales del individuo. Tanto si somos o no vegetarianos, para empezar a resolver los graves problemas que a todos nos afectan, debemos participar en la búsqueda de soluciones y adoptar una actitud clara y combativa que nos permita dejar de actuar, por acción u omisión, como parte integrante del problema.</p>
<p>Romper las cadenas de la ignorancia</p>
<p>A pesar de sus escasos conocimientos sobre nutrición humana, muchos doctores y científicos por ignorancia, por intereses egoístas o una combinación de ambos actúan como verdaderos antagonistas y maestros del engaño, fomentando la incredulidad y la confusión en materia de salud pública, a veces con cosecuencias fatales.</p>
<p>Mi participación junto con un doctor y un biólogo en un programa de radio en el cual se discutía si el miedo que sienten los animales antes de morir en el matadero afectaba a quienes consumen su carne, me permitió comprobar hasta qué punto el mito de la supuesta necesidad de proteína animal sigue aún patente en la mente de muchos supuestos profesionales de la salud, que no sólo cuestionan el hecho de poder vivir sin productos de origen animal, sino que ponen también en tela de juicio nuestra palabra y nuestra propia existencia.</p>
<p>Paradójicamente, nuestros alimentos están siendo manipulados y modificados genéticamente por supuestos expertos que desconocen los principios básicos de una alimentación correcta y necesitan, por lo tanto, aprender a valorar los alimentos no modificados más aptos para el consumo humano, además de modificar sus ideas y su dieta.</p>
<p>Por otro lado, la manipulación y clonación de seres vivos basada en la negación y la falta de respeto de los derechos de las víctimas se realiza sin cuestionar la validez ni los peligros de tales experimentos y sin tener en cuenta las características individuales ni la identidad propia que distingue a todos los animales como seres sensibles e irrepetibles; de otro modo, los vivisectores que destruyen la integridad física y psíquica de cualquier individuo carecerían de cualquier justificación y del respaldo social necesario para atentar contra la vida.</p>
<p>Un verdadero deseo de establecer una relación sana y ética con nuestros alimentos, y el espacio físico y social común, sería en sí un cambio importante que nos evitaría caer en el engaño y la apatía, permitiéndonos superar las graves injusticias y los conflictos sociales que amenazan seriamente el medioambiente y la salud de todo el planeta.
</p>
<p><a href="http://nys.nireblog.com/post/2008/08/20/el-vegetarianismo-la-eleccion-etica-sensata#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Wed, 20 Aug 2008 03:00:57 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>Diet and Identity</title>
	<link>http://nys.nireblog.com/post/2008/08/20/diet-and-identity</link>
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		<description><![CDATA[<p>Both physiology and common sense decree that we are not carnivorous animals. Yet the majority of people in the western world continue to fool their bodies and their minds by behaving like predators not intended to be troubled by conscience, damaging and destroying other life forms, the environment and themselves in the process.<br />
To understand the roots of this apparent human irrationality and the relative lack of impact of the vegetarian/vegan movement, we need to look at the role that food plays in our lives and our psyche.</p>
<p>Although acceptance or rejection of animal foods has always ultimately depended on ethical considerations, the food that we eat has traditionally been regarded as purely physical nourishment without much thought being given to the mental and spiritual aspects of the substances that we incorporate into our bodies. Yet since the foods that we eat make up the very substance of what we are, they must equally determine the nature of our feelings and behaviour and thus play an important role in shaping our attitudes, thoughts, aims and desires and the very nature of our identity.</p>
<p>If food were regarded merely as nutritional fuel to sustain our bodies, we would probably tend to choose only the purest and healthiest ingredients, but the products that we consume are inextricably linked with our personality and belief systems. Eating, like sex, is an act of bonding with one another and our environment. In 1994, the British meat industry ran a television advertising campaign called "The Recipe for Love" to reassure those already addicted and potential new consumers about the so-called joys of eating meat and, in their own words, "to enable them to carry on eating meat with a clear conscience," using carefully doctored words and bogus nutritional information, humourously presented and accompanied by the Nat King Cole song "Let There Be Love," as part of their idea of a balanced diet.</p>
<p>Meat eaters, vegetarians and vegans alike must be aware that acceptance or rejection of any particular foodstuff is determined more by our omnivorous, vegetarian or vegan ideology or identity than by any fundamental disagreement about its health-giving or disease-producing properties, since all too often people consume foods which they readily admit to be bad for their health.</p>
<p>The greatest obstacle to dietary change stems from such irrational fears as losing one's identity as an unrepentant predator. Our taste buds are not the only judges of the suitability or otherwise of foods: depending on who we are, or think we are, the same food that vegetarians and vegans may reject as tasteless and disgusting may be considered a great delicacy by the average meat eater.</p>
<p>The consumption of meat - despite BSE and other dread diseases - represents not just an acquired taste but a shared ideology and behaviour. People eat animals to conform with socially accepted predatory habits in order to reaffirm or seal a common bond with other meat eaters, with whom they feel they must coexist and interrelate.</p>
<p>Henry Salt wondered how there could be any real or full recognition of kinship so long as people continued to cheat or eat their fellow beings, but kinship can have many different meanings for meat eaters. They may establish non-aggression pacts with certain companion animals or endangered fellow carnivores, although rarely with plant-eating animals, but by the very nature of their diet they cannot appreciate the sentient beings whom they eat as independent life forms with the right to lead their own lives and pursue their own interests.</p>
<p>If, on the other hand, we maintain an ethic of respect towards other animals, our relationship with them becomes increasingly non-specist, whereas meat eaters see all those animals traditionally regarded as food as non-individual entities whose very existence is determined by the rapacious and insatiable tastes of the meat eater and the profit and gratification derived from their exploitation, without regard to the legitimate interests of animals and their welfare.</p>
<p>Depending on one's ethical approach, so-called food animals will be regarded either as mere food items with a material and monetary value or as unjustly exploited slaves whose liberation from human oppression is long overdue. Hunters see the animals they trap or shoot as trophies to be shown off with pride, while a non-predatory person may regard such behaviour as nothing short of murder. The unconsenting victim of the vivisector will be regarded either as an easily replaceable research tool or as the manipulated and tortured victim of scientific fraud.</p>
<p>Wild animals, viewed by some as sources of income and objects of curiosity and display, are regarded by caring and compassionate people as the helpless and innocent victims of human ignorance and arrogance. The oceans have become vast open-air slaughterhouses, paradoxically regarded as both sewers and sources of food - tacitly proving that some humans are incapable of distinguishing food from garbage.</p>
<p>Bullfighting, traditionally considered by some as a display of bravery and art, is in reality a gruesome and bloody ritual in which fellow sentient beings are not merely deprived of their right to life, liberty and the pursuit of their own evolutionary interests, but are systematically and sadistically tortured for profit and perverted pleasure, at the cost of enormous pain and suffering for the victim and loss of human dignity for perpetrator and spectators alike.</p>
<p>Thus the powerful influence that diet has on people's lives often hampers any potential action to free themselves from the stranglehold of superstition and the ignorance, dogma and irrational traditions that ensnare us in the destructive and violent world in which we live.
</p>
<p><a href="http://nys.nireblog.com/post/2008/08/20/diet-and-identity#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Wed, 20 Aug 2008 02:56:17 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>Eating Our Way</title>
	<link>http://nys.nireblog.com/post/2008/08/20/eating-our-way</link>
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		<description><![CDATA[<p>We generally have a very limited concept of the meaning of food and how it affects and shapes our lives. Food is not just what we eat, but everything that can influence and condition our behaviour and the way we feel and think; all that we assimilate through touch, sight and hearing. For example, if we were truly aware of the cruelty involved in food production we would be utterly incapable of biting into a piece of flesh cut from an animal that has been abused and then slaughtered, because only ignorant people could regard as pleasant something that is intrinsically abhorrent to our human nature. Everything we consume becomes a part of our identity and beliefs, conditioning our behaviour as it becomes part of us. Therefore, consuming products obtained through cruelty - or, alternatively, adopting a non-violent diet - can determine, for good or ill, not only the nature of our actions but our whole personality.</p>
<p>Likewise, we must broaden and redefine our concept of food and the role that it plays in our lives. If we agree that no one can live in total isolation, socially or environmentally, then in the broadest sense food is not just what the stomach can digest, but that which exerts an influence on us, making us behave in a particular way towards everything around us, and which can be assimilated through our senses until it becomes a part of our own identity. But if we are what we eat, we are also the way that we eat, and in order to be well-fed mentally, physically and spiritually we need to re-establish a specific relationship or affinity with all that we need and are capable of assimilating, and to do so in the best possible way.</p>
<p>The violence that leads to so much suffering for humans and non-humans alike stems from behavioural problems caused by an improper assimilation of ideas and of food. It is hard to understand why humans behave as they do, destroying other forms of life and the beautiful natural areas that make up our essential habitat. Why are wars seemingly inevitable when our wish is to stay alive and enjoy peace? Why are there dictatorships? What causes racist and supremacist ideas? The answer lies in our own personal attitudes: if we truly believe that we are more important than other animals, then, in certain circumstances, we are likely to believe that our own selfish individual or ethnic interest should prevail over those of others and it is thus that humans legitimize ethnic cleansing and the destruction of the so-called enemy.</p>
<p>Nor should we forget that all wars - in which animals as well as humans die - are organized by people who believe that human beings are more important than all other animals. When we alienate ourselves from all that surrounds us and become isolated entities, the physical, mental and spiritual harmony of health breaks down, as well as the necessary interrelationship with our surroundings which alone can make us whole, leaving us free only to pursue our own selfish goals without regard to the welfare of others: it is for this reason that all dictators are ruthless megalomaniacs. We must strive to be more open-minded and to reject all rigid and judgmental attitudes. To refuse to talk to those who have not changed their ways as we believe they should is to deny all evolutionary progress. Believing that one has a monopoly of universal truth can be a very negative factor in ones relationship with others. The more we learn about ourselves and everything that surrounds us, and the simpler our social interaction with others, the greater the harmony and progress we shall enjoy.</p>
<p>Each individual is a complex mixture of physical and spiritual needs. If we do not feed our bodies and minds properly, we shall not be able to enjoy optimum health. whilst one cannot claim that any individual who consumes natural foods must necessarily be healthier than anyone consuming cooked or processed foods; the essential property of raw natural products is their simplicity as wholesome foods. They should therefore be regarded as complete and not as complementary foods, being pleasant enough to eat in their natural state and providing a healthy liberation from dreary cooking chores.</p>
<p>The less our food is processed, the greater the benefit to our health. Just as the consumption of the flesh of other creatures can influence our attitudes and mislead us into thinking that we have a predatory nature, and just as the consumption of products obtained by cruelty can make us selfish and violent, dependence on artificial foods may distance us from nature because instead of associating the produce that we consume with the countryside, as other animals do, we may come to identify our food with the factories in which it is produced. Moreover, if we choose simple non-processed natural foods, obtained without violence, and if we accept that we have no right to exploit or harm other beings whether animal or human, we shall achieve a more peaceful co-existence and be in a better position to appreciate and protect our planet and those with whom we share it.</p>
<p>If we want a better world, we must act positively to achieve it. History has taught us that human evolution is a slow and painful process with little change in the myths passed down from one generation to another over long periods of time. If we could overcome the myths - the wrong attitudes or concepts that we generally accept without question - inherited from our parents or from society as a whole, progress could be achieved much faster.One thinks, for instance, of how long it took for the United States to accept the new basic food groups - fruit, vegetables, grains and legumes - replacing the old mythology based on the consumption of meat and milk. On the other hand, although vegetarianism is becoming more popular every day in the western world, the idea that we have no right to eat our fellow beings is still far from being generally accepted.</p>
<p>In seeking to change the world, we must have a clear picture of who we are and what we want to achieve. We need to spend more time showing our concern for the world around us than pondering over our relationship with God, because only when we know who we really are and how we should be acting, will God be able to communicate with us. Since I became aware that there is no justification whatever for giving tacit support to the widespread myths which only a predatory society is unable to question - for instance, the idea that being Spanish implies condoning atrocities such as bullfighting - I have realized that pain, cruelty and injustice continue to exist only because we are not sufficiently affected or interested to identify and eradicate them.</p>
<p>Our relationship with others and with our environment is determined by the personal affinities that we have or believe that we have towards everything which becomes part of our lives, but only those who survive the strong conditioning process which begins in infancy can maintain an ethical, compassionate and caring attitude towards other living beings. However, if we can manage to re-educate all our senses - our moral sense as well as our taste buds - we can attain the clear mind and the simple heart necessary to distinguish between right and wrong and to act positively to make the world a better place.</p>
<p>(This is a summary of a talk given during the European Vegetarian Congress in Bratislava, Slovakia July, 1995)
</p>
<p><a href="http://nys.nireblog.com/post/2008/08/20/eating-our-way#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Wed, 20 Aug 2008 02:40:18 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>Comiendo a nuestra manera</title>
	<link>http://nys.nireblog.com/post/2008/08/20/comiendo-a-nuestra-manera</link>
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		<description><![CDATA[<p>Habitualmente cuando hablamos de alimentación tenemos un concepto muy limitado de lo que son los alimentos y de nuestra relación con ellos, lo cual también condiciona nuestro modo de pensar, de sentir y de actuar. Si fuéramos plenamente conscientes, por ejemplo, de la crueldad que hay implícita en la obtención y producción de los alimentos, muchos seríamos incapaces de morder ese trozo de carne de un animal que previamente ha sido maltratado y descuartizado, y lo que para muchos es todavía placentero puede dejar de serlo para quienes toman consciencia de la realidad. Todo lo que consumimos va moldeando nuestra identidad y nuestras creencias, y condiciona nuestro modo de ser al llegar a formar parte de nosotros. El comer productos que impliquen crueldad o adoptar una dieta no violenta determina, por lo tanto, de un modo u otro nuestra personalidad y nuestras acciones.</p>
<p>Del mismo modo debemos también redefinir y ampliar el concepto que tenemos de los alimentos y la función que ejercen en nuestra vida. Si admitimos que no podemos vivir aislados de los demás ni del medio ambiente en el que existimos, entonces, en un sentido integral, un alimento no es sólo aquello que digiere nuestro estómago, sino todo lo que ejerce una influencia sobre nosotros y nos aporta una identidad y un estado anímico particular en relación con lo que nos rodea; es todo aquello que asimilamos a través de la vista, el oído, la piel y todos nuestros sentidos. Pero si somos lo que comemos, también somos del modo que comemos: estar bien alimentados en un sentido físico, psíquico y espiritual, requiere una afinidad hacia todo lo que seamos capaces de asimilar, y hacerlo del modo más correcto posible.</p>
<p>La violencia que hace sufrir a los animales y los seres humanos es el resultado de un comportamiento condicionado por una asimilación incorrecta de ideas y alimentos. A todos nos resulta difícil comprender ¿por qué el ser humano actúa como lo hace, destruyendo vidas y parajes maravillosos? ¿Por qué las guerras parecen inevitables, cuando nuestro deseo sería poder vivir y disfrutar la paz? ¿Por qué existen las dictaduras y se desarrollan las actitudes racistas y supremacistas? La respuesta a todas estas cuestiones se encuentra en nuestras propias actitudes; si verdaderamente creemos que somos más importantes que los demás animales, también, bajo ciertas circunstancias, podríamos llegar a pensar que nuestros intereses son superiores a los de otros grupos étnicos u otras tribus, legitimando de este modo las limpiezas étnicas y la destrucción del "enemigo". Tampoco debemos olvidar que todas las guerras, en las que mueren tanto los animales como los seres humanos, las organizan personas que creen que los seres humanos son más importantes que los demás animales. Cuando nos alienamos de todo cuanto nos rodea y nos vemos como partes aisladas se rompe la armonía de la salud: física, psíquica y espiritual, y la interrelación necesaria con todo aquello que nos hace ser completos, quedándonos sólo la búsqueda de nuestras propias satisfacciones egoístas como meta, sin importarnos el bienestar de los demás; por esta razón, todos los dictadores suelen ser despiadados.</p>
<p>Debemos procurar ser abiertos y rechazar las posturas inflexibles y críticas. Romper el diálogo con quienes aún no han modificado su conducta es lo mismo que rechazar la evolución de la vida. Creer que la verdad universal nos pertenece influye negativamente sobre nuestras actitudes y hace que nuestras relaciones con los demás sufran las consecuencias. Cuanto más aprendamos de nosotros mismos y de todo cuanto nos rodea, y sencillas sean nuestras relaciones sociales, mayor será la armonía y el progreso que disfrutaremos.</p>
<p>Cada individuo es una mezcla compleja de necesidades físicas y espirituales, y si no alimentamos nuestro cuerpo y nuestra mente de un modo integral no podremos disfrutar de un estado óptimo de salud, por eso no es fácil afirmar que un individuo que coma alimentos naturales este necesariamente más sano que alguien que también consuma alimentos preparados y cocinados; sin embargo, la propiedad esencial de los productos naturales crudos radica en su simplicidad, como alimentos integrales sanos, fáciles y agradables de consumir, debiendo considerarse al menos como alimentos completos y no complementarios, que además, tienen la ventaja de liberarnos de la cocina.</p>
<p>Cuanto menos desvitalizados estén nuestros alimentos más se beneficiará nuestra salud. Porque del mismo modo que el consumo de carne puede modificar nuestras actitudes y hacernos caer en el fatal error de creer que somos animales depredadores o cazadores - el consumo de productos obtenidos con crueldad puede hacernos violentos y egoístas -, el basar nuestra alimentación en el consumo de productos artificiales también puede distanciarnos de la vida natural, porque en vez de identificar nuestros alimentos con el campo, como hacen otros animales, podemos relacionarlos con la fábrica que los produce. Además, si nos inclinamos por los alimentos sencillos y naturales, obtenidos sin manipulación ni violencia, y aceptamos que no tenemos ningún derecho a explotar o hacer daño a otros seres - animales o humanos -, lograremos una convivencia más pacífica y respetuosa con los demás y aprenderemos a valorar el planeta en el que vivimos y a proteger a aquellos que lo comparten con nosotros.</p>
<p>Si deseamos construir un mundo mejor debemos actuar positivamente para lograrlo. La historia nos ha enseñado que el progreso de la humanidad siempre ha sido lento, compuesto de pequeños avances en grandes espacios de tiempo, produciéndose muy pocos cambios en los mitos existentes de una generación a la otra. Si pudiéramos vencer esos mitos - actitudes o conceptos equivocados que habitualmente aceptamos sin cuestión - asumidos de nuestros padres, o simplemente por el hecho de formar parte de la sociedad en la que vivimos, el progreso de la humanidad sería mucho más rápido. Por ejemplo, sabemos que los Estados Unidos tardaron en aceptar la nueva tabla de los cuatro grupos alimenticios básicos, compuesta por fruta, verduras, cereales integrales y legumbres, para reemplazar la vieja mitología basada en el consumo de carne y de leche. Por otra parte, a pesar de que el vegetarianismo encuentre cada día una mayor aceptación en el mundo occidental, la idea de que no tenemos derecho a comernos a nuestros semejantes es un concepto cuya aceptación por parte de la sociedad en general aún está pendiente.</p>
<p>Para intentar cambiar el mundo debemos tener una visión clara de lo que somos y de lo que deseamos conseguir. Necesitamos dedicar más tiempo a compenetrarnos con nuestro mundo que a ponderar la relación que Dios tiene con nosotros, porque sólo cuando sepamos quiénes somos realmente y cómo deberíamos actuar, podrá Dios comunicarse verdaderamente con nosotros. Cuando comprendemos que no existe ninguna justificación para asumir los mitos que sólo una sociedad depredadora es incapaz de cuestionar - por ejemplo, que por el mero hecho de ser español se deban tolerar o apoyar las sangrientas corridas de toros -, nos hacemos conscientes de que el dolor, la crueldad y la injusticia sólo existen porque no nos interesan o afectan lo suficiente para identificar y erradicar su existencia.</p>
<p>Todas nuestras relaciones con los demás y el medio ambiente vienen determinadas por las afinidades que tenemos o creemos tener hacia todo lo que forma parte de nuestras vidas, pero sólo quienes no se rinden ante el fuerte condicionamiento que empezamos a experimentar desde la infancia, mantienen una postura respetuosa, compasiva y ética hacia los demás seres del planeta. Sin embargo, si logramos reeducar nuestros sentidos - nuestro sentido moral y nuestro sentido del gusto - podremos alcanzar la claridad mental y la sencillez que necesitamos para distinguir entre el bien y el mal y actuar positivamente para construir un mundo mejor.</p>
<p>(Sumario de una ponencia presentada durante el Congreso Vegetariano Europeo en Bratislava, Eslovaquia en Julio de 1995.)
</p>
<p><a href="http://nys.nireblog.com/post/2008/08/20/comiendo-a-nuestra-manera#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Wed, 20 Aug 2008 02:33:18 +0100</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>La vivisección y disección de animales: una atrocidad ética y científica</title>
	<link>http://nys.nireblog.com/post/2008/08/19/la-viviseccion-y-diseccion-de-animales-una-atrocidad-etica-y-cientifica</link>
	<guid>http://nys.nireblog.com/post/2008/08/19/la-viviseccion-y-diseccion-de-animales-una-atrocidad-etica-y-cientifica</guid>
		<description><![CDATA[<p><font size="3" color="#006600">La palabra vivisección,  del latín "vivus" (vivo) y "secare" (cortar), describe todas las torturas imaginables que sufren millones de animales -por lucro, curiosidad o ignorancia- en experimentos pseudocientíficos, <strong>carentes de fiabilidad y rigor científico</strong>, realizados en los miles de laboratorios de todo el mundo que forman parte del lucrativo negocio de las industrias médicas, farmacéuticas, veterinarias, laboratorios de toxicología y cosmética, y universidades o centros de enseñanza donde -a puerta cerrada- científicos, cirujanos, químicos, psicólogos, veterinarios, y sus equipos de técnicos, asistentes y estudiantes, practican la vivisección o disección de animales al margen de la opinión pública, perpetrando -supuestamente en nombre de la ciencia, la salud, o la educación- un holocausto de increíbles proporciones.</font></p>
<p><font size="3" color="#006600">Cada día, año tras año, cientos de millones de animales de todas las especies: ratas, ratones, gatos, perros, conejos, cerdos, cabras, ovejas, carneros, vacas, caballos, aves, pájaros, peces, primates, etc., sufren repetidamente hasta la muerte todo tipo de torturas físicas y psicológicas para determinar la supuesta inocuidad o toxicidad de nuevos productos comerciales o farmacéuticos, o simplemente para comprobar el poder letal de nuevas armas de destrucción, siendo utilizados como "modelos" en crueles e inútiles experimentos que no aportan soluciones a nuestros problemas, porque los resultados obtenidos no son científicamente extrapolables al ser humano. </font></p>
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<p><font size="3" color="#006600"> Someter animales sanos a operaciones que no necesitan o criar animales con enfermedades "a la carta" para utilizarlos como "modelos" específicos para tratar de aportar soluciones a nuestros problemas de salud -aparte de una atrocidad moral- es una aberración fraudulenta -médica y científica-, porque las reacciones a los fármacos y las enfermedades o traumas inducidos violenta y artificialmente a animales de otras especies son distintas y no guardan relación con las enfermedades que se desarrollan espontáneamente en el ser humano. La práctica de la vivisección hace posible la proliferación de medicamentos y de otros productos porque son una coartada legal que permite dar una falsa sensación de seguridad al usuario, que ignora que los "nuevos" fármacos y productos de cosmética y consumo general -obtenidos para reemplazar a los que van siendo retirados cuando se manifiestan los daños o "efectos secundarios" que producen- a veces se comercializan a pesar de producir cánceres y tumores en los animales, por la falta de fiabilidad de tales experimentos.</font></p>
<p><font size="3" color="#006600">Debido a la falta de información o desinformación existente, muchos aún creen que algunos experimentos están más justificados que otros y aunque admitan, por ejemplo, como algo frívolo y éticamente injustificable el testar productos de cosmética en animales, la influencia y el enorme poder de las grandes industrias químico-farmacéuticas impiden todavía, a una sociedad ignorante, condenar la experimentación médica, al menos desde el punto de vista científico, lo cual nos permitiría a todos los seres vivos dejar de ser tratados como "cobayas" por el sistema actual.</font></p>
<p><font size="3" color="#006600">Un cáncer espontáneo, por ejemplo, tiene una relación íntima con el organismo que lo desarrolla, y posiblemente también con su mente, mientras que las células cancerosas que se implantan en otro organismo no tienen ninguna relación "natural" con éste. Los sistemas patológicos no pueden inventarse ni construirse -el síntoma no es la expresión de algo patológico, sino la manifestación externa de un desequilibrio interno. El hecho de que los animales estén siempre sanos antes de ser utilizados, prueba también que el propósito de los experimentos nunca es prevenir ni curar.</font></p>
<p><font size="3" color="#006600">Las únicas pruebas científicas con un cierto grado de fiabilidad son los ensayos y estudios clínicos humanos.</font></p>
<p><font size="3" color="#006600">Mutilar, envenenar, irradiar, quemar, congelar, inyectar, operar quirúrgicamente a seres vivos sanos -que sufren y sienten- que no necesitan ningún tipo de operación, producirles cánceres y tumores, descargas eléctricas, privarles de comer y beber, forzarles a ingerir alcohol en contra de su voluntad y su naturaleza, o inhalar el humo de tabaco -que sólo algunos seres racionales capaces de leer la advertencia de su peligrosidad se tragan voluntariamente-, son acciones claramente cuestionables y condenables porque manifiestan un alto grado de sadismo y una flagrante carencia de sensibilidad y de rigor científico, que proporcionan, sin embargo, beneficios millonarios a los fabricantes<br /> -sin escrúpulos- de nuevos fármacos y productos tales como detergentes, limpiadores de hornos, blanqueadores, barras de labios, pasta de dientes, cremas corporales, perfumes, aditivos alimentarios e industriales, fertilizantes químicos, etc. -a menudo innecesarios y peligrosos para la salud y el medioambiente-, para satisfacer la creciente demanda de medicinas y productos, de dudosa calidad y fiabilidad, con criterios puramente lucrativos y mercantilistas.</font></p>
<p><font size="3" color="#006600">Estos experimentos -obviamente crueles y carentes de sentido común- ponen también en serio peligro nuestra salud, debido al uso de preparados farmacéuticos considerados originalmente seguros después de ser testados en animales y comprobarse posteriormente su toxicidad. Entre los desastres terapéuticos más conocidos -que no han dejado de aumentar desde los años cincuenta- se encuentra el caso de la talidomida -un sedante introducido en Alemania, en octubre de 1957, con el nombre de "Contergan", recomendado como seguro para las madres gestantes, después de tres años de pruebas exhaustivas con animales-, creada por la compañía Chemie Grünenthal, y comercializada en 11 países occidentales, 17 de Asia y 7 de África, causó malformaciones congénitas a más de doce mil niños que nacieron con miembros sin desarrollar o carentes de ellos, y manos en forma de aletas situadas directamente sobre los hombros, con la falta de algún pulmón o con los ojos y las orejas deformes. Muchos nacieron sin vida o murieron poco después, cuando sus madres, enloquecidas por la tragedia, recurrieron al infanticidio.</font></p>
<p><font size="3" color="#006600">El estilbestrol, un potente estrógeno u hormona sexual, utilizado para tratar el cáncer de próstata y prevenir el aborto involuntario, causó un nuevo tipo de cáncer a mujeres jóvenes cuyas madres habían sido tratadas con estrógenos sintéticos durante el embarazo. El clioquinol también ha ocasionado la muerte de miles de personas, dejando paralizadas o ciegas a otras 30.000.</font></p>
<p><font size="3" color="#006600">El hecho de que los animales no reaccionen como nosotros a los fármacos y sean inmunes a la mayoría de las infecciones humanas como la difteria, el tifus, la fiebre escarlatina, la viruela, el cólera, la lepra, la fiebre amarilla o la plaga bubónica y otras infecciones -que como la tuberculosis se desarrollan de forma distinta en otras especies- demuestra que, pretender controlar las enfermedades humanas a través de la experimentación animal, podría parecer una locura si no supiéramos que tales prácticas son sólo un pretexto para obtener cuantiosos beneficios económicos, a pesar del daño que se inflige a los animales y a la salud de los consumidores.</font></p>
<p><font size="3" color="#006600">Los verdaderos progresos médicos y el aumento de la esperanza de vida se han conseguido a pesar de la experimentación animal y no gracias a ella, mayormente debido a la mejora del nivel de vida y a las mejoras higiénicas, infraestructurales y sanitarias, tales como la canalización de aguas limpias y residuales (fundamental para el retroceso del cólera). La introducción de la asepsia, antisepsia, el éter, opio, curare, cocaína, morfina, el cloroformo y otras formas de anestesia que hicieron posible el renacimiento de la cirugía-, así como el termómetro, el microscopio, la bacteriología, el estetoscopio, oftalmoscopio, los rayos X, la auscultación y el microscopio electrónico -de capital importancia para la diagnosis- no tuvieron nada que ver con la vivisección, lo mismo que el desarrollo de las vacunas y la obtención de la digitalina, el estrofanto, la atropina -que se extrae de la belladona y se emplea para dilatar las pupilas de los ojos y otros usos terapéuticos-; el yodo, quinina, nitroglicerina, el radio, la penicilina, etc. Se puede afirmar que no existe un solo descubrimiento terapéutico importante debido indiscutiblemente a la vivisección; sin embargo, se pueden llenar libros enteros con los desastres terapéuticos causados indiscutiblemente por la experimentación animal.</font></p>
<p><font size="3" color="#006600">Las industrias químico-farmacéuticas también son responsables de retrasar el progreso de la ciencia y la medicina, impidiendo o dificultando la aceptación de sustancias médicas consideradas útiles, como la penicilina -descubierta accidentalmente por el doctor Fleming-, que es mortal para las cobayas, quienes, sin embargo, pueden consumir sin problemas estricnina, que es altamente venenosa para el ser humano, pero no para los monos. El cloroformo que, al ser tan tóxico para los perros, no se utilizó como anestésico para las personas durante muchos años. La tuberculina, de Robert Koch -que llegó a considerarse una vacuna contra la tuberculosis a principio de siglo porque curaba a cobayas tuberculosas-, causa la tuberculosis al ser humano. La digitalina -extraída de una planta- fue declarada tóxica en 1911, porque a los perros en los que se probó les subía peligrosamente la tensión arterial, tardando diez años en aplicarse en las enfermedades cardíacas. Una dosis de belladona suficiente para matar una persona es inofensiva para los conejos y las cabras. El arsénico -el veneno favorito de los asesinos de antaño- pueden consumirlo las ovejas en grandes cantidades sin sufrir ningún daño, sin embargo, las almendras dulces, son mortales para zorros y pollos, como sucede con el perejil, que es un veneno para los loros. La sacarina causa cáncer de vejiga al macho de la rata, pero no a la hembra, ni tampoco a los ratones, hámsters, monos ni al ser humano, debido a una reacción de la sacarina con una proteína que sólo se encuentra en los machos de la especie. Un puercoespín puede tragarse de una vez la misma cantidad de opio que se fuma un adicto en dos semanas, junto con una cantidad de ácido prúsico suficiente para envenenar a todo un regimiento. Una pequeña cantidad de la seta amanita faloides, suficiente para acabar con toda una familia, puede consumirla sin ningún efecto negativo el conejo, uno de los animales más utilizados por los laboratorios. Algunas bayas silvestres mortales para el ser humano, son muy apreciadas por los pájaros, y el cianuro de potasio tampoco hace daño al búho. La morfina anestesia y calma al ser humano, pero causa una excitación violenta en gatos y ratones, y los perros pueden tolerar dosis veinte veces más altas que nosotros.</font></p>
<p><font size="3" color="#006600">Si no acudimos al veterinario ni utilizamos medicinas destinadas a los animales, para tratar nuestras dolencias o enfermedades, tampoco tiene ningún sentido consumir medicamentos o productos testados en animales.</font></p>
<p><font size="3" color="#006600">En los colegios, la biología humana se enseña con la ayuda de diagramas, vídeos y el uso de modelos ¡sin necesidad de diseccionar cadáveres humanos! del mismo modo que debe estudiarse la biología animal. La disección de animales no tiene sentido ético ni pedagógico, y pueden servir como ejemplo las medidas adoptadas en países como la Argentina, donde la resolución 1299/87, del Ministerio de Educación y Justicia, prohibía las prácticas de vivisección y disección de animales en todos los establecimientos de enseñanza. La Universidad de Buenos Aires, se sumó también, en 1993, a dicha iniciativa, reconociendo el derecho al estudio de la ciencia de la vida sin violencia, mediante métodos científicos que no implican la muerte de animales, permitiendo así a los estudiantes, por motivos éticos, morales o religiosos, optar por un programa educativo que fomenta una relación sana y pacífica con los demás seres vivos y la naturaleza, basado en la observación de animales en sus áreas naturales, la simulación por ordenadores, el estudio de modelos anatómicos y de piezas de museo, vídeos y diapositivas, los trabajos escritos y la observación de tratamientos de cirugía animal en clínicas veterinarias.</font></p>
<p><font size="3" color="#006600">Si deseamos acabar con la tortura injusta y despiadada de los animales y superar las lacras de la experimentación animal, debemos rechazar la mentalidad viviseccionista existente y adoptar una verdadera disciplina científica no-violenta, basada en el respeto a la vida y en estudios y observaciones clínicas, cuyo objetivo sea la prevención y aplicación de las técnicas terapéuticas más adecuadas y menos invasivas en el tratamiento de las enfermedades, y no la recreación de las enfermedades en los animales.</font></p>
<p><font size="3" color="#006600">Todos somos víctimas de la vivisección y a todos nos concierne su abolición y erradicación.</font></p>
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	<pubDate>Tue, 19 Aug 2008 12:00:31 +0100</pubDate>	</item>
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